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25 Años de peregrinar a la Claraesperanza

Anualmente un grupo de devotos de Santa María de la Claraesperanza se reúnen para orar y reflexionar junto a la imagen de Nuestra Señora que se venera en el antiguo monasterio de Sant Jeroni de la Murtra (Badalona). Esta reunión es el “Aplec de la Claraesperanza”.

Aplec
es una palabra catalana que designa encuentro, reunión. El Aplec de la Claraesperanza es una romería que cada año, durante el mes de mayo, se lleva a cabo desde el pueblo de Canyet (Badalona, Barcelona) hasta el monasterio de Sant Jeroni de la Murtra. Aproximadamente 45 minutos de caminata donde se van haciendo varias paradas para orar, reflexionar y cantar a Santa María de la Claraesperanza.

A la llegar la romería al monasterio, las campanas tocan al vuelo y culmina el peregrinaje delante de la imagen, donde se hacen plegarias espontáneas, se comparten algunas reflexiones y se colocan flores y velas a los pies de la imagen de Nuestra Señora.

El Aplec de la Claraesperanza es convocado por la Asociación de Amigos de Sant Jeroni de la Murtra. Este grupo de amigos son los que dan soporte al monasterio para que pueda llevar a cabo su función de promover la soledad y el silencio. Entre otras iniciativas, también promueven los Aplecs que cada año congregan a numerosas personas de la región.

El pasado 25 de mayo de 2008 se cumplieron 25 años del “Aplec de la Claraesperanza”. A pesar de que por la mañana llovía, después del mediodía el cielo se abrió ofreciendo una tarde cálida. Los peregrinos pudieron hacer la caminata a pie hasta el monasterio. Este año, además de las plegarias de diversas personas, Francesc Serra recitó de memoria un romance que escribiera años atrás a la Claraesperanza.

Después se contó con la participación de la Coral de Canyet, quienes ofrecieron un programa de canciones tradicionales catalanas y algunas piezas clásicas. También se presento solemnemente la página web de la Hoja de la Claraesperanza, en la cual hay una sección donde se glosan estas romerías anuales.

Por último, un aperitivo en la antigua cocina del monasterio cerró la fiesta, donde se hicieron brindis de agradecimiento a los asistentes, a los organizadores y por el presente y futuro de los Aplecs, para que pudieran tener continuidad después de 25 años de vida.

Por Javier Bustamante

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