­

octubre 2020 septiembre 2020 agosto 2020 julio 2020 junio 2020 mayo 2020 abril 2020 marzo 2020 febrer 2020 gener 2020

CONTEMPLANDO LA REALIDAD
CON UNA CLARAESPERANZA

VÍDEO DESTACADO

NÚMERO ANTERIOR

  • Hospitalidad: puerta a la esperanza

    Hace unos días, con unas compañeras de trabajo, hablábamos de las diferentes personas que hay acogidas en uno de los proyectos de la fundación. De manera informal nos preguntábamos qué debe ser lo que le puede haber faltado a una persona para sentirse tan vulnerable, hasta el extremo de no reconocerse en su ser. La respuesta fue unánime: cariño, sí amor, sentirse importante para alguien. Por otro lado, hay que pensar en las razones que hacen que unas personas vivan experiencias que las llevan a situaciones de extrema vulnerabilidad y, otras, que ni tan sólo podrían llegar a imaginarlas. Recuerdo un texto que nos leían en la Universidad sobre dos amigos que se reencuentran al cabo de los años, comentan que uno ha sido un importante hombre de negocios, con familia, hijos,… se le ve contento. El otro vive en la calle, sin nadie. Cuando le preguntan al primero de qué se conocen, responde con alegría “jugábamos al futbol en el barrio, yo en el club y él en la calle, coincidíamos en los parques”. Podemos pensar que este es sólo uno de los factores. Seguramente es así, pero esto nos lleva a pensar en qué podemos hacer para posibilitar una sociedad con menos diferencias, en la que todas las personas tengamos las misma oportunidad de ser plenamente. Al hablar de esta oportunidad que todos tenemos desde el momento en que se nos da la vida, y que en muchas ocasiones es en el propio transcurrir que vamos perdiendo fuerza, me viene a la mente el texto del Evangelio de Mateo, 25 en que se nos dan ciertas claves concretas sobre cómo debemos tratarnos unos a otros. El texto nos dice: “cada vez que hiciste algo así a un hermano me lo hacías a mí”; cada ser humano merece ser tratado de la mejor forma posible por el sólo hecho de existir. Si Jesús pasó haciendo el bien, como cristianos hemos de pasar haciendo el bien, donde mejor podamos hacerlo. Esto es importante aclararlo porque debemos ser conscientes de los talentos, los dones, que cada persona tiene y con los que ha de trabajar ofreciéndolos en favor del bien común. En otro pasaje del evangelio encontramos una nueva clave para ilustrar la importancia de la hospitalidad como anclaje de la esperanza. Es el del buen samaritano, sí, aquel en que un hombre que viajaba de Jerusalén a Jericó y es atacado, al pedir ayuda no la recibe del levita, ni del sacerdote, ni seguramente de otros muchos que hubieran pasado, pero de repente aparece en el camino un samaritano, sí, un hombre que le ve, se acerca, se deja conmover y se implica en lo que le ha sucedido, de forma que atiende la primera urgencia, le sana, le consuela… con vino y aceite. Luego le llevó en su propia cabalgadura y le cuidó, cuando va a reemprender el camino, lo deja al cuidado de un posadero, de manera que también encara la realidad de la forma correcta. ¿Qué es la hospitalidad? Acoger, tratar bien, con amabilidad al prójimo, en especial a aquel que llega. Pero la hospitalidad conlleva un matiz que no siempre tenemos en cuenta. La hospitalidad tiene más que ver con una apertura de cada uno de nosotros ante el que llega, que con un hecho material. Hacer un hueco en mí para ti, ser capaz de vivir y transmitir que “nada humano me es ajeno”, como expresa Juan Carlos Bermejo. Ofrecer un entorno de confianza, un espacio en el que sea posible crear el vínculo que posibilitará ser uno mismo, dando la oportunidad a expresarse en libertad y a que, como fruto de ese encuentro, se modifiquen de forma positiva ambas identidades. Ser hospitalario es reconocer y hacer vida que es el corazón el que acoge. Si bien es cierto que en muchas ocasiones la persona lo primero que requiere es ver sanadas sus heridas “con vino y aceite”, como hace el samaritano, sentirse acogido desde la ternura y la individualización, la dedicación, estableciendo vínculos que posibilitan la confianza mutua que más adelante darán lugar a una autonomía mucho más plena. Si pensamos que la esperanza es algo que nos hace ver el mundo como lo querríamos aquí y ahora, entonces se convierte en el motor que nos hace trabajar para conseguir una nueva fuente de energía que nos llevará a vivir de otra forma. Como dice Benedicto XVI en la encíclica Spe Salvi: “quien tiene esperanza vive de otra forma, se le ha dado una vida nueva” y añade “que la esperanza se basa en el amor de Dios Y se demuestra en el amor a los hermanos” (1)* Entonces, si tener esperanza nos hace vivir de otra manera, conscientes de lo recibido, los cristianos deberíamos vivir de forma que demos esperanza a nuestro entorno, posibilitando un mundo mejor aquí y ahora. Pero, además, porque la persona que vive en esperanza, de alguna forma vive creando espacios y relaciones de confianza entre los hermanos que son las que posibilitan una vida nueva. Así como los cristianos basamos nuestra esperanza en el Dios Amor, en la seguridad de que Dios cumplirá sus promesas, en sentirnos plenamente amados por Dios, hemos de ser conscientes de que para transmitir esta esperanza hemos de amar al hermano. Es el amor, el hecho de sentirme amado, lo que posibilita que tengamos esperanza en que nuestra vida puede ser aquello que hemos soñado, que es posible el cambio profundo que necesitamos para alcanzar la plenitud como persona. Por tanto, es desde la hospitalidad entendida como hacer un lugar al otro en el corazón, que nos ofrece la esperanza de encender un fuego sobre la tierra. “Así brillaban ellos en el mundo como antorchas (ver Filipenses 2, 15). Desde los inicios, la esperanza cristiana ha encendido un fuego sobre la tierra”. (2)* (1) http://www.revistaecclesia.com/content/view/1665/113/(2) Carta de Taizé: 2003/3 Texto: Esther BorregoFuente: Nuestra Señora de la Paz y la Alegría  

  • Increpar: llamar al cambio

    En estos días de pandemia estamos muy atentos a las fiebres. La fiebre siempre es un síntoma de que algo ajeno a nuestro cuerpo lo está afectando. Recordemos el pasaje del Evangelio donde la suegra de Pedro estaba aquejada de fiebres (Lc 4,38-44). Estas le impedían hacer una de las cosas más cristianas: servir. Para los cristianos y cristianas una manera de expresar el amor es el servicio, es decir, estar atentos a las necesidades de las demás personas. Al llegar Jesús a la casa de la suegra de Pedro le piden que haga algo por ella. Jesús increpa a la fiebre para que salga de ella. Esta palabra tan específica, increpar, llama la atención porque a menudo aparece en los Evangelios. Increpar es reñir de una manera severa. En su raíz latina encontramos que el prefijo in quiere decir “hacia dentro” y crepare quiere decir “crujir” o “producir un ruido seco”. El sentido de increpar es, pues, provocar un ruido interno. En otras palabras: hacer reaccionar. Y Jesús, precisamente, lo que busca cuando increpa es hacer reaccionar. No es un llamar la atención porque sí, juzgar moralmente o criticar. No. Jesús busca el cambio interior, la respuesta del corazón. Cuando le llevan enfermos, Jesús, al curarlos, no sólo cura a la persona en singular, sino que toda la familia o comunidad queda sanada. La salud es siempre un bien social, así como la enfermedad es síntoma de que algo en el conjunto produce desequilibrios. Salir de la enfermedad es alcanzar un nuevo equilibrio en común. Al increpar a la fiebre de la suegra de Pedro o a esos demonios que salen de los enfermos, Jesús produce cambios en los grupos humanos. La palabra diablo quiere decir división. Jesús increpa esas divisiones en las comunidades y familias, asume una actitud severa ante ellas, con la finalidad de que se alcancen nuevas maneras de relacionarse. El hecho está en que, enseguida que la suegra de Pedro se siente libre de la fiebre, lo primero que hace es servir, es decir, salir de sí misma en pos de las necesidades de la comunidad. Cuando estas comunidades se sienten curadas por Jesús intentan retenerlo, seguir disfrutando de su compañía y del beneficio de su amistad. A lo que Jesús argumenta que ha de ir a otras comunidades que también lo necesitan. Es un rasgo muy humano querer retener, sin embargo en ocasiones puede volverse una actitud egocéntrica o dependiente que no deja cercer. Jesús, a lo largo de su vida, desde su adolescencia cuando es encontrado en el templo con los sabios, hasta su aparición resucitada con la Magdalena, se muestra como un ser libre de ataduras. No puede ser retenido de su vocación de entrega a los demás. Y, en ello, Jesús nos muestra la importancia de atender nuestra vocación, nuestro llamado interior, la voz de Dios, y ponerla al servicio de aquello que creemos. Si no hacemos caso de este llamado corremos el riesgo de caer en la enfermedad de la infelicidad. Hay muchas cosas que nos van increpando a lo largo de nuestras vidas, atendamos con el corazón que nos están sugiriendo. Texto: Javier Bustamante Producción: Hoja Nuestra Señora de la Claraesperanza

  • Respeto de los recursos del planeta

    Respeto de los recursos del planeta “Tenemos que convencernos de que desacelerar un determinado ritmo de producción y de consumo puede dar lugar a otro modo de progreso y desarrollo” . El Papa Francisco nos transmite lo imposible que es mantener el actual nivel de consumo de los países más desarrollados a costa de explotar los recursos naturales del resto del planeta. Tenemos que abandonar el hábito del descarte y acabar con los desequilibrios comerciales que tantas malas consecuencias tienen en la ecología. “Estamos exprimiendo los bienes del planeta. Exprimiéndolos, como si fuera una naranja. Países y empresas del Norte, se han enriquecido explotando dones naturales del Sur, generando una “deuda ecológica”. ¿Quién va a pagar esa deuda?. Además, la “deuda ecológica” se agranda cuando multinacionales hacen fuera de sus países lo que no se les permite hacer en los suyos. Es indignante. Hoy, no mañana, hoy, tenemos que cuidar la creación con responsabilidad. Recemos para que los bienes del planeta no sean saqueados, sino que se compartan de manera justa y respetuosa.No al saqueo, sí al compartir”. El Video del Papa difunde cada mes las intenciones de oración del Santo Padre por los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia. Por la Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración – http://www.apmej.org).

MEDITANDO

ENTRAR

LO ÚLTIMO

VER TODOS LOS VIDEOS

XLIII Coloquios Punta de la Mona «#Teología del cuerpo: un camino de #plenitud» – 1 de 4

   XLIII Coloquios Punta de la Mona 2020 «#Teología del cuerpo: un camino de #plenitud» - Primera sesión Impartida

XLIII Coloquios Punta de la Mona «#Teología del cuerpo: un camino de #plenitud» – 2 de 4

   XLIII Coloquios Punta de la Mona 2020 «#Teología del cuerpo: un camino de #plenitud» - Segunda sesión Impartida

XLIII Coloquios Punta de la Mona «#Teología del cuerpo: un camino de #plenitud» – 3 de 4

   XLIII Coloquios Punta de la Mona 2020 «#Teología del cuerpo: un camino de #plenitud» - Tercera sesión Impartida

VÍA LUCIS

VER TODOS LOS VIDEOS

La dormición de María

El Nuevo Testamento no da ninguna información sobre las circunstancias de la muerte de María. La tradición de la Iglesia, y la iconografía antigua aportan que los apóstoles llegaron de diferentes lugares para acompañar a

Juan Bautista, precursor de resurrección

Juan 1, 26-29 Juan les respondió (a los sacerdotes y levitas): «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy

Pentecostés

Hechos 2 Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. 2De repente, se produjo desde el cielo un estruendo, como de viento que soplaba fuertemente, y llenó toda la casa

RESURRECCIÓN, ELLOS CUENTAN SU HISTORIA

Resurrección, ellos cuentan su historia

Teatro EFUSIÓN presenta el musical RESURRECCIÓN, ELLOS CUENTAN SU HISTORIA. Obra presentada por primera vez en mayo del 2009 en el Teatro Nacional de Santo Domingo. Primera parte

Resurrección, ellos cuentan su historia

Teatro EFUSIÓN presenta el musical RESURRECCIÓN, ELLOS CUENTAN SU HISTORIA. Obra presentada por primera vez en mayo del 2009 en el Teatro Nacional de Santo Domingo. Segunda parte

Resurrección, ellos cuentan su historia

Teatro EFUSIÓN presenta el musical RESURRECCIÓN, ELLOS CUENTAN SU HISTORIA. Obra presentada por primera vez en mayo del 2009 en el Teatro Nacional de Santo Domingo. Tercera parte

ANDADURA PASCUAL

Andadura Pascual

La Andadura Pascual, es un camino de alegría, de encuentros

Andadura Pascual – Segunda Parte

De entre las varias presencias de Jesús Resucitado, podemos meditar

Andadura Pascual — Tercera parte

Las presencias del Resucitado entre sus amigos y amigas continúan.

Andadura Pascual – Cuarta Parte y final

Cuarta parte y final de la Andadura Pascual, Camino de

GALERÍA DE ARTÍCULOS

VER TODOS LOS ARTÍCULOS

La visualidad como estrategia de oración

  Las artes visuales, concepto en movimiento Un comentario en torno a las relaciones entre oración y artes visuales exige detenerse en los alcances de las artes de la visualidad. La evolución del concepto del

Acción de gracias

Todas y todos tenemos presente el pasaje de la multiplicación de los panes y los peces en el Evangelio de Mateo. Cinco panes y dos peces para miles de personas. Parece una alusión al minimalismo,

¿De qué nos alegramos? 

«aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca. (…) aquel

IMÁN DE LA CLARAESPERANZA

DESCARGAR APP HOJA CLARAESPERANZA

SUSCRIPCIÓN A LA NEWSLETTER


     

    GALERÍA DE VIDEOS

    VER TODOS LOS VÍDEOS

    Luces y sombras

      Texto: Josep Lluís Socias - "Buenos días nos dé Dios", Edimurtra, 1991 Voz: Magdalena Rojas Goldsack Montaje: Àlex Borràs  

    Nuestras familias

    Nuestras familias El ritmo de vida muchas veces frenético que llevamos juega en contra de nuestra vida familiar. Y aquí tenemos un problema muy importante. Porque nadie, ni nosotros como individuos, ni la sociedad, puede

    Amor que hace amar: Espíritu Santo

    Una manera de acercarnos al Espíritu Santo es sentirlo como un “Amor que hace amar”. Un amor que, al experimentarlo en nuestro interior, nos colma y nos rebasa. Es tan grande y nos hace palpar

    SECCIÓN ALFREDO RUBIO

    VER TODOS LOS ARTÍCULOS
    • Esclarecer la esperanza

      Por Alfredo Rubio de Castarlenas . Hoy día muchas personas lamentan la ausencia de razones para tener esperanza. Y sin embargo casi todo el mundo quiere tenerla. La persona humana siente hambre y sed de esperanza, pero muchas veces este anhelo es difuso y también, desgraciadamente, oscuro. A pesar de todo, por muy desesperado que uno esté, no renunciaría nunca a tenerla aunque no supiera bien en qué ni en quién. Existe una figura de mujer que colmó las esperanzas de todas las generaciones. Una mujer que esperó siempre contra toda esperanza; que acogió en su seno al que era el Hombre Nuevo, que creyó en todo momento en Él aunque no pudiera llegar a entenderle completamente. Ella se mantuvo firme al pie de la cruz cuando todos huían. Y al final, se colmó de gozo al saberle vivo para siempre, como Él lo había prometido. Fue, también, co-mediadora de Pentecostés. Esta mujer es María de Nazareth. Podemos, pues, pedirle a María que la claridad de su esperanza esclarezca los contenidos de la nuestra que, tantas veces, busca a tientas. Solamente teniendo una clara esperanza, las personas podemos lanzarnos a trabajar para hacer realidad los proyectos. La publicación de esta hoja quiere ser un humilde cauce para que tantas esperanzas difusas se iluminen a la luz de María y hagan que la realidad sea así más gozosa, puesto que la auténtica esperanza y la verdadera alegría son el único motor para actuar con fruto. Texto: Alfredo Rubio de Castarlenas  

    • No te temo, Señor, que eres mi amigo

      SONETO XXXII No te temo, Señor, que eres mi amigo Sólo temo no amarte lo suficiente; o sea sin ardor, cual inconsciente de tu gigante amor para conmigo. Quiero quererte más, No lo consigo a pesar de mi esfuerzo permanente. Debería vibrar divinamente para poder mejor estar Contigo. Envíame tu Espíritu de Amor que asumiendo ¡el mío tan pequeño! transforme mi querer en algo digno. ¡Pues qué vergüenza hallarme tan indigno! Si no me das lograr este alto empeño, los dos perdemos con mi desamor. Alfredo Rubio de Castarlenas Sonetos en la Ermita    

    • Amar y servir

      Jesús en el mismo lugar y en la misma ocasión de la Última Cena, nos dio esos dos Mandamientos Nuevos: «Amaos los unos a los otros como yo os he amado» X(Jn. 15,12) y cuando les lavó los pies: servíos unos a otros como yo he hecho (cf.Jn. 13,14). En ambos casos, dio ejemplo de lo que predicaba. Sabemos que nadie da más testimonio de amor que el que ofrece la vida por los amigos. Y Él, horas después, la dio en la Cruz. Igual en ese otro mandamiento: lavar los pies era tarea del más ínfimo de los esclavos de la casa. Y Él, nos da asimismo este supremo testimonio: se hace el Último y sirve. Falso sería nuestro amor al prójimo si no les servimos con abnegación o sea con olvido de nosotros mismos y de nuestros intereses. Pero falso sería igualmente, un servicio que no provenga del amor. Sería adulación, o deseo de conseguir favores, o hipocresía. Amar y servir; ambas cosas son prueba inseparable de la autenticidad de lo uno y de lo otro. Cristo añade también: «Seréis mis amigos si hacéis lo que yo os mando» (Jn. 15,14) Desengañémonos: no puedo ser amigo de Cristo, si no realizo como dos caras de una misma medalla, el amar y servir. Jesús nos dio a todos y para siempre estos dos mandamientos nuevos. Lo hizo en el mismo sitio y casi al mismo tiempo: en el Cenáculo y a lo largo de la Última Cena Pascual. Amaos y servíos. Por Alfredo Rubio de Castarlenas