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CONTEMPLANDO LA REALIDAD
CON UNA CLARAESPERANZA

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  • Esclarecer la esperanza

    Por Alfredo Rubio de Castarlenas . Hoy día muchas personas lamentan la ausencia de razones para tener esperanza. Y sin embargo casi todo el mundo quiere tenerla. La persona humana siente hambre y sed de esperanza, pero muchas veces este anhelo es difuso y también, desgraciadamente, oscuro. A pesar de todo, por muy desesperado que uno esté, no renunciaría nunca a tenerla aunque no supiera bien en qué ni en quién. Existe una figura de mujer que colmó las esperanzas de todas las generaciones. Una mujer que esperó siempre contra toda esperanza; que acogió en su seno al que era el Hombre Nuevo, que creyó en todo momento en Él aunque no pudiera llegar a entenderle completamente. Ella se mantuvo firme al pie de la cruz cuando todos huían. Y al final, se colmó de gozo al saberle vivo para siempre, como Él lo había prometido. Fue, también, co-mediadora de Pentecostés. Esta mujer es María de Nazareth. Podemos, pues, pedirle a María que la claridad de su esperanza esclarezca los contenidos de la nuestra que, tantas veces, busca a tientas. Solamente teniendo una clara esperanza, las personas podemos lanzarnos a trabajar para hacer realidad los proyectos. La publicación de esta hoja quiere ser un humilde cauce para que tantas esperanzas difusas se iluminen a la luz de María y hagan que la realidad sea así más gozosa, puesto que la auténtica esperanza y la verdadera alegría son el único motor para actuar con fruto. Texto: Alfredo Rubio de Castarlenas  

  • Despertarnos a Jesús

    Por Javier Bustamante. Cuando descubrimos a Jesús en nuestra vida y decidimos subir a la barca de su proyecto, a menudo se levantan tempestades que ponen en riesgo nuestra estabilidad. Tempestades externes, pero también internas. Quizás estas últimas son las que más nos hacen hundirnos. Nuestra naturaleza humana es así. Desconfiamos de aquello que no podemos controlar, entonces el miedo nos invade. Recordemos el evangelio de Mateo donde nos relata el pasaje de Jesús en la barca (Mt 8, 23-27). La confianza de Jesús es tan grande, que se relaja hasta el punto de dormirse en la barca y la tempestad no le quita el sueño. Jesús acepta la fuerza de la naturaleza y navega con ella. Para sus seguidores y seguidoras, en aquel momento aún de formación en lo que es la vida del Reino y la aceptación de la realidad con todos sus matices, aún les sobrepasan los embates de la vida. ¡Confianza, fe, paciencia! Si aquellas mujeres y hombres no hubieran subido a la barca, no habrían pasado ese mal trago. Estarían en tierra firme, sin perder la seguridad, y seguirían quizás con sus vidas tranquilas, sin tempestades. Pero se embarcaron en una aventura desconocida y, como tal, con posibles contrariedades. Porque el mensaje de Jesús es nuevo e implica muchas veces despertar nuestras tempestades con tal de que nuestra vida se libere de viejos esquemas. Jesús está siempre con nosotros. Ante las contrariedades no dudemos en despertarlo dentro de nosotros. O, mejor dicho: de despertarnos nosotros a la consciencia de saberlo a nuestro lado. Él nos busca como somos, personas de fe humana, y nos invita a aumentar nuestra fe tomados de su mano. Con Él, la tempestad es bonanza. Texto: Javier Bustamante Producción: Hoja Nuestra Señora de la Claraesperanza    

  • Integridad de la justicia

    Reconocimiento de los derechos de las comunidades cristianas El Video del Papa: Las personas encargadas de impartir justicia tienen una gran responsabilidad. Su labor no es nada fácil. Y tiene unas consecuencias que afectan directamente a la vida de las personas. Por eso han de mantener su independencia e imparcialidad. Para asegurar que la justicia tenga siempre la última palabra. “De los jueces dependen decisiones que influyen en los derechos y en los bienes de las personas. Su independencia les tiene que mantener alejados del favoritismo, de las presiones las cuales pueden contaminar las decisiones que ellos tienen que tomar. Los jueces han de seguir el ejemplo de Jesús, que no negocia nunca la verdad. Recemos para que todos aquellos que administran la justicia obren con integridad, y para que la injusticia que atraviesa el mundo no tenga la última palabra.”El Video del Papa difunde cada mes las intenciones de oración del Santo Padre por los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia. El Video del Papa difunde cada mes las intenciones de oración del Santo Padre por los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia. Por la Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración – http://www.apmej.org).    

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Esperanza

Por María Bertha Covarrubias Manrique. Esperanza… ¡Cuántas veces sentimos esta palabra como hueca!

Ascensión

Por Javier Bustamante. Tradicionalmente, durante la cuaresma se hace reflexión de la pasión de Jesús con el Via Crucis. El camino a la cruz.

Solitud y amor benevolente

Por Lourdes Flavià Forcada. “…si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres; luego ven y sígueme”. El joven rico cumplía los mandamientos, era un buen judío, una buena persona. Jesús [...]

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Reconocimiento de los derechos de las comunidades cristianas

Hoy, nuestra sociedad tan moderna, tan avanzada, sigue persiguiendo a personas por motivo de su fe. Hay gente que muere, que es perseguida por seguir a Jesucristo. Sin contar la discriminación de los cristianos en tantos países donde no son reconocidos o donde de manera sutil, con exacciones e insultos se niega su existencia. ¡Defendamos sus derechos!

¡Ven Espíritu Santo!

Espíritu Santo: llena lo más íntimo de los corazones de tus fieles. Doblega lo que es rígido, calienta lo que es frío, dirige lo que está extraviado. Lava lo que está manchado, riega lo que [...]

Bellamente irrepetible

 Aunque todas son flores, cada flor es única. ¡Lo esencial de la belleza es que radica en cada ser y lo hace irrepetible!  

SECCIÓN ALFREDO RUBIO

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  • Esclarecer la esperanza

    Por Alfredo Rubio de Castarlenas . Hoy día muchas personas lamentan la ausencia de razones para tener esperanza. Y sin embargo casi todo el mundo quiere tenerla. La persona humana siente hambre y sed de esperanza, pero muchas veces este anhelo es difuso y también, desgraciadamente, oscuro. A pesar de todo, por muy desesperado que uno esté, no renunciaría nunca a tenerla aunque no supiera bien en qué ni en quién. Existe una figura de mujer que colmó las esperanzas de todas las generaciones. Una mujer que esperó siempre contra toda esperanza; que acogió en su seno al que era el Hombre Nuevo, que creyó en todo momento en Él aunque no pudiera llegar a entenderle completamente. Ella se mantuvo firme al pie de la cruz cuando todos huían. Y al final, se colmó de gozo al saberle vivo para siempre, como Él lo había prometido. Fue, también, co-mediadora de Pentecostés. Esta mujer es María de Nazareth. Podemos, pues, pedirle a María que la claridad de su esperanza esclarezca los contenidos de la nuestra que, tantas veces, busca a tientas. Solamente teniendo una clara esperanza, las personas podemos lanzarnos a trabajar para hacer realidad los proyectos. La publicación de esta hoja quiere ser un humilde cauce para que tantas esperanzas difusas se iluminen a la luz de María y hagan que la realidad sea así más gozosa, puesto que la auténtica esperanza y la verdadera alegría son el único motor para actuar con fruto. Texto: Alfredo Rubio de Castarlenas  

  • No te temo, Señor, que eres mi amigo

    SONETO XXXII No te temo, Señor, que eres mi amigo Sólo temo no amarte lo suficiente; o sea sin ardor, cual inconsciente de tu gigante amor para conmigo. Quiero quererte más, No lo consigo a pesar de mi esfuerzo permanente. Debería vibrar divinamente para poder mejor estar Contigo. Envíame tu Espíritu de Amor que asumiendo ¡el mío tan pequeño! transforme mi querer en algo digno. ¡Pues qué vergüenza hallarme tan indigno! Si no me das lograr este alto empeño, los dos perdemos con mi desamor. Alfredo Rubio de Castarlenas Sonetos en la Ermita    

  • Amar y servir

    Jesús en el mismo lugar y en la misma ocasión de la Última Cena, nos dio esos dos Mandamientos Nuevos: «Amaos los unos a los otros como yo os he amado» X(Jn. 15,12) y cuando les lavó los pies: servíos unos a otros como yo he hecho (cf.Jn. 13,14). En ambos casos, dio ejemplo de lo que predicaba. Sabemos que nadie da más testimonio de amor que el que ofrece la vida por los amigos. Y Él, horas después, la dio en la Cruz. Igual en ese otro mandamiento: lavar los pies era tarea del más ínfimo de los esclavos de la casa. Y Él, nos da asimismo este supremo testimonio: se hace el Último y sirve. Falso sería nuestro amor al prójimo si no les servimos con abnegación o sea con olvido de nosotros mismos y de nuestros intereses. Pero falso sería igualmente, un servicio que no provenga del amor. Sería adulación, o deseo de conseguir favores, o hipocresía. Amar y servir; ambas cosas son prueba inseparable de la autenticidad de lo uno y de lo otro. Cristo añade también: «Seréis mis amigos si hacéis lo que yo os mando» (Jn. 15,14) Desengañémonos: no puedo ser amigo de Cristo, si no realizo como dos caras de una misma medalla, el amar y servir. Jesús nos dio a todos y para siempre estos dos mandamientos nuevos. Lo hizo en el mismo sitio y casi al mismo tiempo: en el Cenáculo y a lo largo de la Última Cena Pascual. Amaos y servíos. Por Alfredo Rubio de Castarlenas