Saltar al contenido
NÚMERO 235
FacebookInstagramYouTubeFlickrCorreo electrónico
Nuestra Señora de la Claraesperanza Logo Nuestra Señora de la Claraesperanza Logo Nuestra Señora de la Claraesperanza Logo
  • Portada
  • Nosotros
    • Presentación
    • Himno de la Claraesperanza
    • Imán ClaraEsperanza
    • Contacto
  • Secciones
    • Artículos
    • Videoteca
    • Podcast
    • De interés
    • ¿Tú que opinas?
    • MediTcantamos
    • Alfredo Rubio de Castarlenas
    • Índice por Artículos
    • Índice de Autores
    • Índice por Vídeos
  • Meditando
    • Frases Sintónicas
    • Frases Sintónicas Anteriores
    • Frases de Tante


  1. Inicio
Anterior Siguiente

Por Hoja Nuestra Señora de la Claraesperanza|2025-04-04T20:57:11+00:004 abril, 2025|

Comparte la Claraesperanza

FacebookWhatsAppTelegramCorreo electrónico

Artículos relacionados

Deja tu comentario Cancelar la respuesta


ACTUALIDAD

Yo soy la luz del mundo Por Montse de Paz La importancia del silencio para discernir la voz de Dios Por Papa León XIV La verdad os hará libres - Jesús y la mujer pecadora Por Montse de Paz Huellas Por Javier Bustamante Enríquez

¿TÚ QUÉ OPINAS?

SUSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN

Comprueba tu bandeja de entrada o de spam ahora para confirmar tu suscripción.

ACTUALIZACIÓN DEL MES

  • Por el respeto de la vida humana

    La vida humana es un don sagrado que merece ser acogido, protegido y cuidado en todas sus etapas. Sin embargo, en muchas partes del mundo persisten situaciones de indiferencia, exclusión y violencia que amenazan la dignidad de las personas, especialmente de las que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Cuando se debilita el respeto por la vida, crece también la cultura del descarte, dejando a muchos sin la atención, el acompañamiento y el reconocimiento que necesitan. El Papa León, en su intención de oración para este mes, nos invita a rezar para que se reconozca el valor único e irrepetible de cada ser humano y para que nuestras sociedades aprendan a custodiar la vida con amor, ternura y responsabilidad. No estás solo: al rezar te unes a millones de personas de la Red Mundial de Oración del Papa que, desde cada rincón del mundo, oran por los desafíos de la humanidad y de la misión de la lglesia.   https://youtu.be/6w-Y45OhHo0?si=QFEzUYPgvPGfYdNM En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Señor de la vida, Tú nos creaste por amor y nos llamaste a vivir en plenitud. Cada persona es un don sagrado que refleja tu rostro, desde el primer instante de su existencia hasta el último respiro de su camino en la tierra. Hoy te pedimos la gracia de reconocer y custodiar el valor único e irrepetible de cada ser humano. Que aprendamos a acoger la vida sin condiciones, a sostener con ternura la fragilidad, a acompañar con respeto cada etapa, y a defender con valentía a quienes no tienen voz. Perdónanos, Señor, cuando caemos en la indiferencia o en la cultura del descarte, cuando dejamos de ver en el otro a un ser digno de amor. Danos un corazón nuevo, capaz de elegir siempre la vida, y manos generosas que la protejan con gestos concretos. Haz de tu Iglesia un testimonio vivo del Evangelio de la vida, un hogar abierto donde toda existencia sea celebrada, donde nadie se sienta sobrante, y donde la dignidad sea respetada y cuidada siempre. Señor Jesús, que amemos la vida como Tú la amas: con ternura, fidelidad y entrega. Que sepamos proclamar, con palabras y gestos, que cada vida humana vale el don total de sí mismo. Amén

  • La mujer del perfume

    Iniciamos con este una serie de artículos dedicados a las figuras femeninas neotestamentarias y el hecho de comenzarla con la mujer del perfume no es baladí. En primer lugar, hay que tener en cuenta que la escena de la unción de Jesús a manos de una mujer está recogida en los cuatro evangelios canónicos, lo que nos habla de la antigüedad de la fuente así como de su historicidad. Aunque en cada uno de los textos el hecho está reelaborado para adaptarse al mensaje que se pretende transmitir, no se puede negar que la presencia en los cuatro de una mujer que, contra todo lo establecido en la sociedad, osa entrar en un banquete, ámbito reservado a los varones, para realizar un gesto considerado extravagante y fuera de lugar, nos remite directamente al Jesús histórico y nos dice mucho de lo novedoso y rupturista de su mensaje. Pero además, no podemos dejar de lado la profundidad del simbolismo que encierra la unción, que tiene un significado poliédrico, cuyas aristas siempre confluyen en el amor. En los cuatro pasajes encontramos un agente, una mujer, el mismo receptor, Jesús, una materia, el perfume y unos testigos, cuya actitud va a desencadenar la reacción del Maestro. Empecemos por analizar el simbolismo del aceite aromático. El perfume que la mujer emplea para la unción según Marcos y Juan es de nardo. Mateo y Lucas no especifican la esencia, pero los cuatro coinciden en que es muy valioso porque es auténtico. Marcos y Juan incluso especifican su precio, trescientos denarios. Mas no es un caso aislado, ya que las Escrituras están llenas de alusiones a esencias, aromas y perfumes, a aceites olorosos y plantas que exhalan su olor. Y la mayoría son  bálsamos exóticos y muy costosos porque representan una metáfora de todo lo bueno y lo bello de la creación así como del misterio de lo divino ya que son manifestación de amor y gratitud. Es el caso del Cantar de los Cantares, en el que plantas como el enebro y el cinamomo perfuman el aire junto a los lirios del campo con los que el amado obsequia a la amada. El nardo, el aloe, el incienso o la mirra conforman un perfume que constituye una expresión de la entrega personal. En el libro de Ben Sira o Eclesiástico la Sabiduría dice de sí misma estas palabras: «He exhalado aromas como el cinamomo y el aspálato, como mirra escogida esparcí mi aroma, como gálbano, ónix y humo de incienso en el Tabernáculo.» (Ben Sira, XXIV, 15). Si tenemos en cuenta que la Sabiduría se asocia al Hijo, el Christos, ungido, podemos observar la profunda simbología de estos pasajes evangélicos. En lo que se refiere a la personalidad de la mujer así como al lugar y momento en que ocurre la unción y el sentido de la misma, los evangelistas difieren. Y no nos ha de extrañar, ya que cada relato reelabora el material y lo utiliza para una finalidad teológica diferente. Los relatos de Marcos (Mc XIV, 3-9) y Mateo (Mt XXVI, 6-13) guardan un paralelismo casi perfecto en el que sólo se observan pequeñas, aunque significativas diferencias. En ambos casos la unción sucede al final del ministerio público de Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, personaje cuyo sobrenombre de «el leproso» puede dar a entender que podría tratarse del destinatario de una curación de Jesús, pero también puede tener un significado simbólico que va más allá. La lepra era considerada un castigo divino motivo de impureza. Simón debió de haber sido un proscrito durante mucho tiempo, pero es precisamente en su casa, en el contexto de un hogar que ha sido considerado inmundo, en el que se va a expandir el aroma del perfume de la unción adelanto de la sepultura. La mujer que aparece en Marcos y Mateo no tiene ninguna característica especial, pero se atreve a romper con los prejuicios y los condicionamientos sociales: no pide permiso, se adentra en la sala y realiza un acto cuando menos extravagante a ojos de los presentes en el que además no se limita a verter unas gotas, sino que derrama el frasco entero. En Marcos incluso lo quiebra con clara intención de agotar la esencia de nardo, esencia que ambos evangelistas caracterizan como «apreciadísima» y «auténtica» y de cuyo valor concreto también informa Marcos: trescientos denarios. El gesto de la mujer es calificado de «dispendio» en ambos evangelios y en realidad lo es: es un derroche de amor de una mujer que entrega lo mejor que tiene, pero que, al quedarse sólo en la superficie de lo material, los presentes malinterpretan sin llegar su valor esencial, por lo que recurren a la hipocresía de los pobres para censurar la generosidad sin límites de la mujer. Por eso la respuesta de Jesús no está exenta de ironía. Muchas veces ese «a los indigentes siempre los tendréis con vosotros» se ha interpretado como una carta de naturaleza de la miseria y no como lo que en Marcos queda claro: los mendigos no son responsabilidad de la mujer, sino de aquellos que en su nombre la critican, pues «cuando queráis podéis hacerles el bien». Es la comunidad en su conjunto la que está llamada a atender a los que nada tienen y Jesús rompe, con esa aseveración, con la hipocresía de quienes utilizan la necesidad ajena para criticar un detalle delicado y hermoso, que además, encierra un hondo significado: la unción de la mujer en los pasajes de Marcos y Mateo, prefigura la muerte de Jesús, su sepultura, la unción mesiánica que significa la Pascua, en un adelanto profético por el que una mujer anónima y vituperada pone de manifiesto al Ungido. En el evangelio de Juan (Jn XII, 1-8) el carácter pascual y anticipatorio también se encuentra presente, aunque cambian los actores y también hay variantes en el propio gesto de la unción. Acontece en Betania y también al final de la vida pública de Jesús: seis días antes de la … Leer más

  • Apropósito de la Carta Encíclica Magnifica Humanitas

    En el número 12 de la encíclica Magnifica Humanitas, del papa León XIV, leemos: “edificar en el bien significa aceptar los límites y la fragilidad de la humanidad sin considerarlos un error que haya que corregir”. Esta reflexión del papa y la que realiza en el 232 que en síntesis viene a decirnos que la plenitud humana no se logra superando la condición humana con la tecnología, sino acogiendo la dignidad de la fragilidad, manifestada y redimida por Cristo. Estas afirmaciones papales nos dan pie para reflexionar sobre eso que se han dado en llamar experiencias límites que el ser humano enfrenta con especial intensidad en un contexto de enfermedad grave, entre otras se podrían señalar: contingencia, fragilidad, vulnerabilidad, dependencia, sufrimiento, miedo y muerte. Estas no son anomalías o errores del ser humano como bien afirma el papa León, sino dimensiones constitutivas de la condición humana, es decir, las que nos constituyen como humanos. La contingencia revela que el ser humano no es necesario, y que como personas concretas podríamos no haber existido, además, su existencia está marcada por la finitud -tiene principio y tiene fin-. La fragilidad y vulnerabilidad muestran la posibilidad constante de quebrarse o ser herido, mientras que la dependencia evidencia que nadie es autosuficiente en este mundo, por lo que revela el carácter social de la persona. El sufrimiento, más allá del dolor físico, afecta la identidad y el sentido del sujeto; mientras que el miedo actúa como respuesta ante la amenaza. Todas estas dimensiones constitutivas del ser humano convergen en la muerte, entendida esta como el límite último o el gran límite humano que da profundidad y sentido a la existencia humana. Por ello, cuando reflexionamos sobre la enfermedad, esta se ha de plantear no solo como un fenómeno biológico, sino como una experiencia existencial integral que afecta a toda la persona: cuerpo, emociones, relaciones, sentido de vida y apertura a la trascendencia, etc., y empuja a la persona a plantearse las grandes preguntas sobre el sufrimiento, la muerte y el papel de Dios en un contexto de enfermedad y muerte. La fe cristiana nos muestra que la enfermedad no solo se ha de entender como un mal físico ligado a la condición humana, que puede empujar a un sinsentido. Aunque la teología cristiana no ha de buscar explicar el sufrimiento de forma racional, si ha de ser capaz de mostrar a un Dios que no permanece indiferente ante la enfermedad, sino que comparte el sufrimiento humano en Jesucristo. La cruz y la resurrección se presentan como clave interpretativa: Dios no elimina el dolor, pero lo habita y lo transforma en esperanza. La fe, por tanto, no es evasión ni consuelo fácil, sino una vivencia que permite afrontar el sufrimiento con sentido. Todo creyente está llamado a un itinerario concreto: aceptar su condición limitada, superar la indiferencia, purificar una fe infantil y abrirse a la oración y al compromiso solidario en el enfermo. La experiencia del dolor impulsa a la acción moral, basada en la fraternidad, la compasión y la responsabilidad hacia los que sufren. Así, la fe se traduce en cuidado concreto del prójimo-enfermo, como en la parábola del buen samaritano.

  • Yo soy la luz del mundo

    YO SOY la luz del mundo – Jesús cura a un ciego de nacimiento La curación de un ciego de nacimiento contiene una enseñanza profunda: Jesús viene a abrir los ojos a un pueblo que ha vivido en la ceguera. ¿Podemos trasladar la situación al presente? ¿Vivimos en una sociedad ciega que necesita abrirse y despertar a un mensaje de vida y renovación? En formato libro impreeso en Amazon: Memoria del discípulo amado: Una lectura actual y profunda del evangelio de Juan  https://amzn.to/42oNekz https://youtu.be/4IKiefq6n48?si=jr8pC41oroEXAkhY

  • Aviso Legal
  • Política de Privacidad
  • Política de Cookies
  • Contacto

  • Por el respeto de la vida humana
  • La mujer del perfume
  • Apropósito de la Carta Encíclica Magnifica Humanitas
Copyright 2019 Hoja Nuestra Señora de la Claraesperanza | Todos los Derechos Reservados | Una web de Edimurtra
FacebookInstagramYouTubeFlickrCorreo electrónico
Page load link

Agregar acceso directo a la Hoja de la Claraesperanza!

Agregar al escritorio de tu móvil
Ir a Arriba