[audio:https://hoja.claraesperanza.net/wp-content/uploads/2011/09/pordioseros.mp3|titles=pordioseros]Audio: Pordioseros

Pobres, nos dice Jesús en el Evangelio, los habrá siempre.

De hecho no sólo vemos una gran pobreza en algunos países de África o de Sudamérica, sino que encontramos menesterosos en casi todos los pueblos y ciudades del mundo.

Muchos son pordioseros y me imagino que esta palabra «pordiosero» viene de lo que, en otro tiempo, al pedir dirían: «una limosna, por Dios…». Y, de este «por Dios» saldría la palabra pordiosero.

 

Hoy día, la mayoría de los ayuntamientos quieren sacar de las poblaciones a todos los indigentes, aunque, bien mirado, casi ningún mendigo es peligroso. Mas bien estos desvalidos dan una mala imagen de la población donde están.

Yo creo, sin embargo, que de pordioseros lo somos o lo deberíamos ser todos. A ver si me explico: todos somos humanos. Algunos pordioseros son ricos, llenos de salud, hasta incluso tienen tiempo de pasear, divertirse; tienen tiempo de ocio…

Pero a la vez, sabemos que todos somos limitados: tenemos necesidad de los demás, de compañía, de amistad.

Creo que deberíamos aprender a «pordiosear» por la vida. Nosotros no lo podemos hacer todo y necesitamos de la ayuda de los demás. No es indigno pedir y tampoco es ofensivo que te pidan. Tan solo es humano. Te pueden pedir de lo económico, porque pocos van tan escasos de recursos que no puedan ayudar con lo que les sobra.

Hay personas que te piden un poco de tu tiempo, que les escuches, que les hables, que les visites… ¡Cuánto nos necesitamos mutuamente los humanos! Y cuántos te piden tu compañía o amistad.

Tenemos un mendigo muy conocido de todos nosotros: El Sagrado Corazón de Jesús. Él es un mendigo de amor. Nos pide –no nos manda- que le amemos.

¿Quién de nosotros negará un dinero, un tiempo, una palabra… un poco de amor a quien nos lo pida?

Por José Luis Socías Bruguera
Extraído de: Buenos días nos de Dios, Edimurtra.
Voz: Javier Bustamante