Grados de humildad
El término humildad viene del latín humilis que se traduce no solamente como ‘abajarse’ sino también como ‘humus’ o tierra, ya que en el pasado se pensaba que las emociones, deseos y depresiones eran causadas
El término humildad viene del latín humilis que se traduce no solamente como ‘abajarse’ sino también como ‘humus’ o tierra, ya que en el pasado se pensaba que las emociones, deseos y depresiones eran causadas
“Soneto I”, del libro Sonetos en la Ermita, de Alfredo Rubio de Castarlenas (Barcelona, 1919-1996). El poeta experimenta la cercanía de Jesús y, a la vez, comprueba un alejamiento propio y la necesidad de búsqueda Estás
El poeta se descubre amando a Dios en todo momento y en todo lugar. Cuanto más se desvanece su ego, más crece la presencia del Creador. Soneto XXXVI Te amo Señor, a veces sin saberlo.
Por Alfredo Rubio de Castarlenas . Hoy día muchas personas lamentan la ausencia de razones para tener esperanza. Y sin embargo casi todo el mundo quiere tenerla. La persona humana siente hambre y sed de
SONETO XXXII No te temo, Señor, que eres mi amigo Sólo temo no amarte lo suficiente; o sea sin ardor, cual inconsciente de tu gigante amor para conmigo. Quiero quererte más, No lo consigo a
La caridad lo comprende todo, lo disculpa todo, lo perdona todo. La caridad es pronta, alegre, gozosa, facilita todo y es eficaz. La caridad no dice nada, obra. La caridad no siente ni tiene cansancio.
Basta leer cualquier periódico, escuchar cualquier telediario, para saber que la situación del mundo sigue siendo altamente preocupante: la explosiva deuda externa de los países cada vez más pobres y desesperados, el hambre y la
Dios para unos, la madre naturaleza para otros, nos han regalado el sueño. El sueño reparador, cobijado por el mayor silencio y la mayor oscuridad de la noche. La misma tierra bajo nuestros pies, nos
“Junto a la cruz de Jesús estaba su madre”. ¡Qué maravilla es este cántico a la maternidad, a la madre que no deja a su hijo en los momentos más trágicos! Para una madre es
San Pablo nos dice rotundo: Sé de quién me fío. Del Señor Jesús. No tenemos que ser norte de nosotros mismos, poniendo nuestros deseos en cosas que no son acordes con nuestro verdadero bien, con