Email RSS Feed Facebook Flickr YouTube Google+

Rabbuní

La respuesta de Magdalena, al oír su nombre, es “rabbuní”, que al parecer es la única vez que aparece con esta forma en el Evangelio. En las otras aparece como “rabí”. Podría ser algo así como “maestro nuevo”, un nuevo tipo de maestro… Eso podría marcar la manera de ser maestro en el Reino de Dios, resucitado: ¿cómo es maestro, el amigo?

También podría entenderse algo así como “maestro mío”, con lo que no solamente es maestro, sino que yo lo asumo en plenitud, lo hago mío. Maestros hay muchos, pero maestro mío, sólo hay uno.

Es importante esta respuesta de Magdalena porque están ya situados los dos -Jesús y ella- en este nivel de Reino de Dios trascendental, absolutamente sobrenatural.

Con su respuesta, “rabbuní”, Magdalena de alguna manera deja claro que se mantiene discípula. Si Jesús, entonces, le dice “déjame ya, que tengo que subir al Padre”, ¿qué puede significar eso dicho por Cristo a nosotros? ¿El quererle retener de una manera que sea siempre continuo maestro que me ha de aconsejar, guiar…? ¿O, más bien, -déjame ya y me voy, arréglate tú, que ya tienes mucha sabiduría, mucha gracia de Dios, muchos dones, toda la experiencia? De esta experiencia saldría, para nuestro quehacer, el coraje -coraje en sentido de fuerza divina-, de empezar a ser unos apóstoles como ella lo fue: apóstola de los apóstoles. Para ello, para seguir su mandato -”Id al mundo y predicad el Evangelio”- Jesús viene a decirnos que no le sigamos más, que Él se va al Padre. Pero nos dice “Subo a mi Padre y vuestro Padre”, o sea, que nos dice que Él sube y que nosotros le sigamos: ¡todos tenemos que subir al Padre!

Cuando somos catecúmenos, le seguimos a Él. A partir de ahora, ya resucitados, cada uno es un cristo y vamos en pos de todos los cristos que constituyen el cuerpo místico de Cristo, cuya cabeza es el propio Cristo. El seguimiento de Jesús, tras la resurrección, es para llegar al Padre.

Texto: Natàlia Plá Vidal (fragmento del libro Se alegraron de ver al Señor. Barcelona: Edimurtra, 2008)
Producción: Hoja Nuestra Señora de la Claraesperanza

 

blanco blanco blanco blanco blanco

Deja un comentario