Una manera de consolar
Los seres humanos estamos hechos de tal material que solos no podemos sobrevivir. Ya está muy dicho, necesitamos varios meses para ponernos de pie, otros tantos para hablar. Y años, a veces muchos, para ser
Los seres humanos estamos hechos de tal material que solos no podemos sobrevivir. Ya está muy dicho, necesitamos varios meses para ponernos de pie, otros tantos para hablar. Y años, a veces muchos, para ser
Algunos sociólogos y estudiosos de estos temas afirman que el siglo en el que hemos entrado es el siglo de la mujer. En el ámbito de la fe cristiana también va a ser así, sin
La Navidad se acerca. En la cultura cristiana es tiempo de preparación para vivir el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios. Tiempo de reflexionar sobre el misterio que plantea la Iglesia en dicha cultura,
Quién no asocia a la Eucaristía la frase: “Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanar mi alma”. Son palabras extraídas del Evangelio de Mateo
Los evangelios fueron escritos a la luz de la resurrección de Jesús, para que las nuevas generaciones de cristianas y cristianos vivieran la experiencia pascual. El tránsito de la muerte a la vida siguiendo los
“Si no cambiáis y os hacéis como los infantes, no entraréis al Reino del cielo”. Con esta frase del evangelio de Mateo nos presenta a Jesús su propuesta de acercar el Reino del cielo a
Junquillar es una pequeña población al sur de Chile que se desarrolla alrededor de una sola calle. En ella no hay apenas movimiento. Cada cual está en su casa, en lo suyo. Hay un hombre
En una ocasión –nos narra Lucas (Lc 4, 16-30)– Jesús se encontraba en Nazaret, en la tierra donde se había criado. Estando allá fue a la Sinagoga. Se levantó y se puso a leer. Dos
Audio: La medida de mi libertad Un pastel, por más delicioso que sea, difícilmente me lo puedo comer yo solo, de una vez. Y si lo hago, probablemente me hará daño. Mi estómago es limitado.
Por Assumpta Sendra Mestre. ¿Somos o estamos alegres? Esta es la distinción clave para descubrir y saber si realmente vivimos una inmensa alegría. A menudo, nos parece que para sentirnos alegres todo ha de salir