Martín de Porres, faro de esperanza
Hoy deseo hablar de una pequeña historia familiar, para señalar el punto de esperanza que Dios pone en todas las cosas. Es una historia conocida de un gran santo de América: Martín de Porres. No
Hoy deseo hablar de una pequeña historia familiar, para señalar el punto de esperanza que Dios pone en todas las cosas. Es una historia conocida de un gran santo de América: Martín de Porres. No
La Santísima Trinidad es el misterio cumbre de la revelación que nos hace Jesucristo. Si tuviéramos en un perchero colgadas tres túnicas, una verde, el color de la esperanza, otra blanca, color de la fe
Salve, Salve, Claraesperanza (bis). María Claraesperanza, la preferida de Dios tus vestidos son cual olas que resplandecen al sol. En tus ojos de bondad hay la historia de un sendero que se ha tejido sin
¡Santa Rosa de Lima! Primera santa canonizada de América. Y resulta que no te llamabas así; tu abuela deseó y logró que en la pila bautismal recibieras su mismo nombre: Isabel. Parece que a tu
Jesús de Nazareth es un hombre profundamente realista. Sus imágenes y parábolas, tan bellas y directas, tienen el sabor de la experiencia vivida. Se diría, la mayoría de veces, que responden a situaciones cotidianas que
Padre-Hijo-Espíritu Santo, ¡qué comunidad de Amor tan perfecta! ¡Qué maravillosos Amigos sois estas Tres Personas!, pues siendo tan distintas, formáis una Unidad en el Amor y la Amistad. Y tanto nos amáis, que el Padre
«De pronto se produjo un gran terremoto. Los guardias, atemorizados ante él, se pusieron a temblar y se quedaron como muertos. ¡Ha resucitado!» (Mt 28,2a.4.6a) ¡RESUCITÓ! ¡Resucitó! Justo a la alborada, María —la única que
Pedimos para nuestros difuntos el reposo eterno. Esta expresión reposo eterno tomada al pie de la letra, nos cuesta entender. Reposamos cuando estamos cansados, pero un reposo demasiado largo se nos hace tedioso e insufrible.
En el Evangelio de san Juan (2,1-11), leemos la conocida perícopa de las Bodas de Caná, en donde Jesús hizo su primer milagro. Nos cuenta el narrador que María estaba invitada a la boda. También
Hay tiempos en nuestra vida en que la esperanza es fácil. Son periodos, podríamos decir, de Navidad en nuestro corazón. Cuando uno es joven y la vida está por delante, todo es esperanza. A veces,