Fe en los enemigos
La fe, no cabe duda, es un constitutivo del amor. Amor es darse. ¿Y cómo podríamos darnos si no tenemos fe en quien nos entregamos? Dios se nos ha dado en su Hijo hecho carne.
La fe, no cabe duda, es un constitutivo del amor. Amor es darse. ¿Y cómo podríamos darnos si no tenemos fe en quien nos entregamos? Dios se nos ha dado en su Hijo hecho carne.
¡Qué tremendo suena! Y sin embargo es una invitación explícita de Jesús en el Evangelio: «Sed perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto» (Mt 5,43) Si uno entiende esta frase de un modo incorrecto, se