Las cuatro velas se estaban consumiendo tranquilamente, el ambiente estaba tan silencioso que se podía oír el dialogo entre ellas. La primera dijo: Yo soy la Paz, a pesar de mi luz las personas no consiguen mantenerme encendida y disminuyendo su llama se apagó totalmente.

La segunda dijo: Yo me llamo Fe, y felizmente soy superflua para las personas porque ellas no quieren saber de Dios, por eso no tiene sentido continuar quemándome; al terminar sus palabras, un viento se abatió sobre ella y ésta se apagó.

En voz baja y triste la tercera vela se manifestó: Yo soy el Amor, no tengo más fuerzas para quemar. las personas me dejan de lado porque solo consiguen manifestarme para ellas mismas, se olvidan hasta de aquellas que están a su alrededor y también se apagó.

De repente entró una niña y vio las tres velas apagadas y dijo ¿qué esto? ustedes deben estar encendidas y consumirse hasta el final. La cuarta vela habló: No tengas miedo niña en cuento esté encendida podemos encender las otras velas. Entonces la niña tomo la vela de la Esperanza y encendió las que estaban apagadas.

¡Que la vela de la esperanza nunca se acabe dentro de nosotros!
 
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