La clara esperanza de María
Fue un viernes cuando murió Jesús en la cruz y, después de desclavarlo, fue enterrado. Todo indicaba que la aventura mesiánica había concluido. Los apóstoles se habían dispersado y la tristeza embargaba a las mujeres
Fue un viernes cuando murió Jesús en la cruz y, después de desclavarlo, fue enterrado. Todo indicaba que la aventura mesiánica había concluido. Los apóstoles se habían dispersado y la tristeza embargaba a las mujeres
Cuando esperamos la llegada de un familiar, una amiga, un conocido o desconocido, vamos preparando el lugar para el encuentro. Dentro de esta preparación del espacio donde se dará la acogida, lo más importante es
El espejo, hasta ayer, era para mí una herramienta más para arreglarme, como el peine o la crema hidratante. Pero esta mañana me he fijado en mis ojos. Me he mirado como cuando uno mira
Sí, quiero. Sí, soy. Sí, estoy. Sí, amo. Sí, doy. Sí, necesito. Sí, aunque me cuesta, puedo. ¡Sí!.. Cuántas formas de decir sí. Todas estas afirmaciones se traducen en una trascendental: el sí a la
Uno de los signos externos de la llegada de Pentecostés entre los discípulos de Jesús fue la variedad de lenguas en que comenzaron a manifestarse. La gente se sorprendía porque les escuchaba hablar de Dios
Dios desde Jesús Los teólogos han escrito estudios profundos sobre la vida insondable de las personas divinas en el seno de la Trinidad. Jesús, por el contrario, no se ocupa de ofrecer este tipo de
El mismo Jesús nos dice: “Tú, cuando quieras orar, entra en tu habitación y enciérrate con llave, y ora a tu Padre que está presente en la intimidad”. A veces nos provoca claustrofobia eso de
“¿Qué hora es?” “Llegaré un poco más tarde”. “¿Cuánto durará?” “Este camino es más corto”. “¿A que hora quedamos?” “¡Pasado mañana toca retrasar una hora el reloj y tendremos una hora más!”… y así podríamos
Sólo Dios es santo Sólo Dios es santo. Es Él quien ha decidido compartirnos su santidad. Nosotros podemos participar de su santidad, abriéndonos a su Amor y dejándonos transformar por Él. En la fiesta de
Patrona de Paraguay, su festividad se celebra el 8 de diciembre. El comienzo de la devoción a la Virgen de Caacupé, se ubica hacia fines del siglo XVI y principios del XVII. Según cuenta la