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Lourdes Flavià

La Piedad

La Piedad

De la Virgen María se conocen muchas advocaciones y formas diversas de expresión e imaginería. A mí siempre me han conmovido de un modo especial las representaciones de La Piedad, la Virgen María con Cristo muerto en su regazo. La más conocida y seguramente inigualable por su belleza, armonía... LEER

La santidad escondida

La santidad escondida

Una amiga tenía dos sobrinos. Ambos de la misma edad, cinco años, hijos de distintos hermanos. Uno de ellos, vivía una realidad familiar en la que sus padres ponían el centro de su vida en los bienes materiales y en las apariencias. El entorno familiar del otro era bastante distinto. Sus padres ... LEER

El Espíritu Santo, motor de nuestra actuación

A veces los cristianos pensamos que nuestra misión es cambiar el mundo. Con la mejor de las intenciones, pretendemos nadar entre las turbulentas aguas del mal, de la ambición, del poder, creyendo, ingenuamente, que con nuestras fuerzas y deseos de bien transformaremos y mejoraremos el mundo y conv... LEER

Dejar la frivolidad para vivir en plenitud

Probablemente una de las cosas que más nos aleja de Dios, sea la frivolidad. Sí, la frivolidad. Eso que quizás ni tomamos en cuenta porque pensamos que no tiene ninguna importancia, o porque simplemente no tenemos ni idea de lo que es ser frívolo y lo que eso implica en el plano humano y en el p... LEER

Como los Magos de Oriente… ¡Pongamonos en camino!

“Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y, cayendo de rodillas, lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo para que no volvieran a Hero... LEER

El denario del César

El denario del César

Cuando los fariseos le preguntaron a Jesús si les era lícito pagar o no tributo a César, posiblemente no esperaban tan sagaz respuesta: «lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios». Tampoco entenderían, en toda su hondura, lo que ésta implicaba. Hoy día parece que tengamos mu... LEER

¡Shalom!

¡Shalom!

«Paz a esta casa». En esto consiste el saludo semita, en desear la paz. Se concibe como algo muy concreto que no puede ser ineficaz y que, si no puede realizarse, vuelve al que lo ha emitido: «Al entrar en la casa, saludarla. Si la casa es digna, llegue a ella vuestra paz; más si no es digna, vu... LEER