Teología de la presencia

Muchas veces leemos que Jesús entra en las sinagogas allá donde va. ¿Será, acaso, que su presencia se hace necesaria en esos recintos? ¿Que su palabra aporta novedad a lo que ahí se escucha?
En el tercer capítulo del Evangelio de Marcos contemplamos cómo

enaltece porque nos llama a hacer una cosa propia de Dios, que es amar. Y amar como el Padre y con el Espíritu Santo.